Creían que jugaban Pokémon Go, pero ahora sospechan que entrenaban drones de guerra: la fuerte denuncia de usuarios de Países Bajos a EE.UU.


Lo que comenzó como una fiebre mundial por capturar criaturas virtuales en las plazas y calles de todo el planeta dio un giro inesperado y sombrío. En Países Bajos estalló el escándalo por Pokémon Go, una app a priori inofensiva que, según denuncian, podría servir a las estrategias de guerra estadounidenses.

Un artículo del medio neerlandés Trouw cita a varios usuarios que denuncian haber sido engañados por el juego.

Floris De Hingh, un ciudadano de 34 años, descargó Pokémon Go el primer día de su lanzamiento en 2016 y pasó años realizando “escaneos” del entorno para obtener recompensas en el juego. Sin embargo, según el artículo, hoy descubre que esas imágenes estarían siendo utilizadas para entrenar sistemas de inteligencia artificial que permitirían a drones militares estadounidenses navegar en zonas de conflicto.

“Solo estaba jugando”, afirma De Hingh con asombro.

Su caso no es único: casi 30.000 millones de escaneos realizados por cientos de millones de usuarios son ahora propiedad de Niantic Spatial, una empresa surgida de la desarrolladora original del juego.

Con este masivo volumen de información, la compañía entrenó un modelo 3D de alta precisión que permitiría la navegación en lugares donde la señal de GPS se pierde o es bloqueada, una tecnología conocida como Sistema de Posicionamiento Visual (VPS).

A finales del año pasado, Niantic Spatial se asoció con la firma estadounidense Vantor, especializada en inteligencia espacial para defensa, para implementar este sistema en drones y robots militares.

Aunque Vantor negó el uso directo de datos de Pokémon Go, expertos como Jeroen van den Hoven, profesor de Ética y Tecnología en la Universidad Técnica de Delft, sostienen que la relación es evidente: “Sin la gran cantidad de escaneos de todos esos jugadores, el desarrollo de este sistema nunca habría avanzado tan rápido”, asegura el académico.

Para Van den Hoven, este fenómeno representa un engaño a la buena fe de los consumidores. “Quienes creían que estaban jugando fueron claramente engañados”, advierte, señalando que las empresas priorizan el beneficio económico sobre la ética: “Si pueden vender un conjunto de datos o un modelo de IA a buen precio, lo harán”.

La tecnología VPS es especialmente valiosa en los campos de batalla modernos, como en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde el bloqueo de señales satelitales es una táctica común que deja a los drones convencionales desorientados.

No obstante, el uso de estos datos ciudadanos para fines bélicos genera un profundo rechazo en usuarios como De Hingh, quien se opone a las intervenciones militares en el extranjero. “Esto es trágico. Primero crees que estás jugando, y de repente tus datos pueden usarse en una guerra”, lamenta.

La privacidad también está en el centro del debate. Iris Muis, experta en ética de datos de la Universidad de Utrecht, señala que los usuarios rara vez dimensionan el alcance futuro de su información: “Quién sabe, dentro de cinco años podría existir una aplicación tecnológica con efectos con los que estés totalmente en desacuerdo”.

El riesgo es mayor considerando que Niantic mostró interés en recopilar escaneos de interiores, lo que incluiría el interior de los hogares de los jugadores. Mientras la tecnología se expande a usos civiles, como carritos autónomos de reparto de comida, la sombra de la industria de defensa permanece.

Ante este escenario, la recomendación de expertos como el diseñador Adrian Hon es drástica: dejar de escanear y optar por juegos más pequeños que no comercialicen los datos tan rápido. Como sentencia De Hingh tras abandonar el juego: “Debemos poner un límite e impedir que las empresas recopilen y revendan estos datos… Un juego debe seguir siendo un juego”.

Fuente: www.clarin.com

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